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Los mecanismos alternativos de resolución de conflictos y los objetivos de desarrollo sostenible

Por Carlos Cadillo Ángeles, Consejero de Miranda & Amado Abogados

Existen 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) aprobados en el 2015 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cuales ponen en agenda los retos urgentes en materia social, económica y ambiental con miras al 2030.

El objetivo 16 sobre “Paz, justicia e instituciones sólidas” busca promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos, y crear instituciones eficaces, responsables y participativas a todos los niveles. Las metas concretas del objetivo 16 incluyen: (i) la promoción del estado de derecho en los planos nacional e internacional y la igualdad de acceso a la justicia para todos; (ii) la reducción considerable de la corrupción y el soborno en todas sus formas; y (iii) la garantía de la adopción, en todos los niveles, de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades de las personas; entre otras.

Las dos primeras están referidas al proceso judicial como vía de solución de los conflictos interpersonales, de tal manera que se desarrollen conforme a los derechos, las garantías y los principios del ordenamiento jurídico nacional e internacional, sin actos ilícitos que distorsionen el curso normal del proceso o la decisión de los jueces.

La tercera meta señalada abre la oportunidad de acercar a las personas y de difundir otras vías de solución diferentes al proceso judicial, que pueden utilizarse de forma alternativa o complementaria. Los métodos alternativos de resolución de conflictos (MARC) son: la negociación, la mediación y la conciliación.

Los MARC ofrecen un abanico de vías de solución para que las personas, de manera informada, puedan elegir aquella que le resulte más adecuada de acuerdo con cada relación interpersonal, conflicto y situación particular. Además, según el MARC que se elija (por ejemplo, la negociación, la mediación o la conciliación), las personas son protagonistas directos de la gestión y la solución de los conflictos; de esta manera podrían llegar a acuerdos que atiendan sus intereses y necesidades reales con la finalidad que se cumplan y duren en el tiempo.

En otras palabras, los MARC tienen relación con las metas del objetivo 16, pues estos ofrecen alternativas para la gestión y la solución de los conflictos con miras a recomponer y mantener las relaciones interpersonales, contribuir a forjar o fortalecer una sociedad pacífica, y vivir en comunidad.

Los ODS solo serán realizables si participan conjuntamente las autoridades, empresas y sociedad civil. En ese sentido, los gobiernos deberían incluir en su agenda la difusión de los MARC, y su vez, promover una oferta amplia y especializada de los mismos en los distintos ámbitos (familiar, vecinal o comunitario, sanitario, laboral, ambiental, civil, mercantil, etc.), así como centralizar y difundir las experiencias positivas.

Por otro lado, las empresas y las personas deberían requerir dicha actuación por parte de los gobiernos y tener la posibilidad de acceder a los MARC de forma libre e informada, además de contribuir con su experiencia, contando las ventajas de las mismas y los resultados obtenidos para sus relaciones interpersonales, sin que esto afecte los compromisos de confidencialidad asumidos.

En el caso particular de las empresas, estas pueden incluir los MARC como parte de sus objetivos estratégicos. Para ello, la Guía para CEOs sobre los ODS propone cuatro aspectos que, aplicados a los MARC, son los siguientes: (i) los riesgos y costos de no gestionar adecuadamente los conflictos; (ii) aprovechar el valor y las ventajas que ofrecen los MARC para la estrategia corporativa; (iii) tomar decisiones informadas considerando la utilización de los MARC; y (iv) colaborar con la construcción de una
sociedad pacífica.

Es momento de acercar los MARC a empresas y personas para incluirlos en nuestra vida cotidiana y hacerlos accesibles como vías de atención y solución real a nuestros intereses y necesidades, pues permiten acuerdos duraderos, a un menor costo económico, emocional y, sobre todo, ayudan a la mejor gestión de los problemas, a forjar una sociedad pacífica y a convivir con nuestras diferencias.