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El rol del abogado en la era tech (y siempre)

Por Sebastián Soltau, Líder del Área Procesal Laboral de Miranda & Amado Abogados

«(…) innovar no pasa por adquirir la última tecnología sin tener claro para qué sirve ni cómo se va a traducir en un mejor servicio para nuestros clientes. De lo que se trata es de identificar maneras de agregarle valor a lo que hacemos, lo que en muchos casos no pasa por potenciar lo tech, sino lo que nos hace humanos.»

Un cliente no recurre a un abogado para que lo maraville con su conocimiento legal. Recurre a él para que lo ayude a solucionar un problema. Seamos sinceros con nosotros mismos: la mayoría de la gente nos considera un mal necesario.

Ahora, ¿qué es lo que implica que nuestro rol sea dar soluciones y no largas opiniones legales que no se entienden?

Lo que no implica, y hay que decirlo primero, es dar cualquier solución al margen de las leyes y la ética con tal de alcanzar el objetivo de nuestro cliente.

Lo que  implica es dar soluciones que tengan, por lo menos, 3 características:

1. Se entienden: de ahí la importancia del lenguaje claro y sencillo.

Un abogado que habla en difícil para demostrar cuánto sabe no es un buen abogado, en el sentido de que no ayuda a su cliente a encontrar una solución con la que éste se sienta tranquilo y satisfecho.

2. Son creativas/diferentes: de ahí la importancia de la interdisciplinariedad y, en particular, de la innovación.

Si estamos muy cómodos con la manera en que venimos atendiendo a nuestros clientes y han pasado meses (si no años) desde la última vez que hablamos con ellos para que nos digan cómo podemos mejorar, probablemente sea hora de cambiar algo. No se trata de reinventar todos los aspectos de nuestra práctica, sino de reconocer que ésta, como todo en la vida, puede mejorar. Especialmente, si la analizamos críticamente desde los ojos de nuestros clientes.

En este punto es importante recordar que innovar no pasa por adquirir la última tecnología sin tener claro para qué sirve ni cómo se va a traducir en un mejor servicio para nuestros clientes. De lo que se trata es de identificar maneras de agregarle valor a lo que hacemos, lo que en muchos casos no pasa por potenciar lo tech, sino lo que nos hace humanos.

3. Son eficientes: ahora o en algunos años, la tecnología va a quitarle el trabajo a muchos abogados. Especialmente, a aquellos que se ocupan de tareas “comoditizables” (disculpen la palabra).

Frente a esto tenemos 2 opciones: (i) darle la espalda a la realidad y convencernos de que nada va a pasar (ese fue el mindset de Kodak y Blockbuster en su momento, y ya sabemos cómo les fue); o, (ii) pensar en maneras de aprovechar la tecnología para mejorar nuestros procesos internos y los servicios que prestamos a nuestros clientes. De hecho, esto último es lo que se viene haciendo en casi todos los sectores (banca, retail, telecomunicaciones, etc.). Por alguna extraña razón, los abogados nos hemos quedado atrás.