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Transformación digital en la industria legal

Por José Alegre, Gerente de Información y Tecnología de Miranda & Amado

Vivimos en una época de cambios tecnológicos veloces e impactantes como ninguna otra; ni siquiera la aparición de Internet fue tan intensa. Se dice que estamos en plena cuarta revolución industrial, caracterizada por la digitalización de servicios, uso de inteligencia artificial, surgimiento de nuevos puestos de trabajo y reemplazo de trabajo operativo por procesos automatizados.

En este contexto, ¿Los abogados estaremos preparados para ofrecer servicios alineados a estos nuevos estándares?

Transición del servicio legal  

La forma en que los abogados han venido ejerciendo la profesión no ha variado mucho en las últimas décadas. Más allá del uso de nuevas herramientas (computadoras, internet y correo electrónico), la práctica es casi la misma.

Sin embargo, desde hace unos años las firmas legales han iniciado un proceso de transformación. Según la encuesta realizada por la consultora Altman Weil, los estudios de abogados están enfocados en ser más competitivos, reduciendo costos y tiempos de atención; así como adecuándose a los nuevos requerimientos de sus clientes: proactividad, predictibilidad, accesibilidad y transparencia. Y esta motivación sumada al avance de la tecnología y reducción de sus costos, hace posible que este sector, conservador por naturaleza, esté apostando con entusiasmo a asimilar estos cambios.

LegalTech

LegalTech (Legal Technology) tradicionalmente ha hecho referencia al software utilizado por abogados para realizar tareas cotidianas: organización documental, gestión de procesos judiciales y administrativos, registro de tiempos, facturación, etc. Sin embargo, han ido apareciendo empresas que buscan cambiar las forma tradicional de ejercer el derecho.

Entre los avances tecnológicos que están impactando fuertemente en el sector legal podemos destacar:

  • Automatización de procesos.- Para ser más eficientes debemos reducir tareas operativas, repetitivas y que aportan poco valor para el cliente; otras que, por ser manuales, asumimos mayor riesgo de cometer errores. Desde algo tan sencillo como crear reglas en el email para resaltar o mover mensajes, hasta elaborar informes basados en supuestos similares realizados con anterioridad o la construcción de un contrato respondiendo a preguntas realizadas por el propio sistema.
  • Inteligencia Artificial y Machine Learning.- Sistemas enfocados al trabajo de investigación que procesan enormes cantidades de documentos, encuentran relaciones entre ellos y aprenden de cada interacción fruto de las solicitudes de información. Algunos nombres se hacen cada vez más conocidos: Ross, Kira, Ravn o Kim.  

    En esta categoría también entran los chatbots, asistentes virtuales que agilizan la gestión de ciertos trámites poco complicados: solicitudes ante oficinas de la administración pública o entidades privadas, elaboración de contratos, constitución de personas jurídicas, etc. Ejemplos de su aplicación en el mercado son nuevos modelos de ofrecer el servicio legal como LegalZoom y DragonLaw.

  • Nuevos modelos de negocio.- Basados en plataformas netamente tecnológicas, surgen empresas que ofrecen servicios legales y extra legales de forma innovadora para atender a un mercado no convencional (AxiomLaw). Así podemos mencionar el eLawyering o firmas de abogados virtuales, sin oficinas físicas (RocketLawyer, LegalZoom y DragonLaw); el reclutamiento de abogados independientes para trabajar por proyectos (LawyersOnDemand); o servicios que incluyen el knowhow legal y administrativo para mejorar la comunicación dentro de los equipos de trabajo y gestionar rápidamente los nuevos requerimientos del cliente (Riverview Law y NeotaLogic).

¿Por dónde empezar?

Sin duda estamos viviendo una época de innovación tecnológica que se trae abajo los actuales paradigmas. No podemos seguir mirando este escenario como lejano, por más conservadores que seamos, porque ya llegó a Perú. Debemos empezar a adoptar nuevos enfoques en lo que se refiere al desarrollo del negocio.

Paralelamente, el escenario actual se perfila hacia la globalización del servicio legal y alineadas en torno a esto van aterrizando firmas legales con presencia mundial (BigLaw), que llegan con todo un respaldo cultural importante (políticas, procedimientos, tecnología, etc.) y que seguramente a mediano plazo empezará a explotarse localmente.

En este sentido, el primer paso sería mirar hacia adentro para empezar a ordenar la casa; y para ello podríamos ajustar nuestro enfoque de la siguiente forma:

  • Analizar cómo brindamos nuestros servicios a los clientes, generando mecanismos para recoger su feedback y adecuarnos rápidamente a sus necesidades.
  • Examinar cómo nos organizamos internamente, identificando oportunidades para ser eficientes en costos, recursos y tiempos.
  • Identificar aquellas tareas operativas y manuales que no generan valor para buscar la forma de automatizarlas.
  • Promover la cultura de la colaboración al interior de la firma como pilar fundamental para la construcción de una base de conocimiento efectiva.
  • Redefinir procesos y herramientas para hacer flexible la forma en la que los abogados realizan sus tareas.
  • Fortalecer aquellas capacidades distintivas que requieren los abogados para generar impacto directo en el servicio ofrecido al cliente.

Como verán, no necesariamente los primeros pasos giran en torno a implementar software, sino más bien en organizar adecuadamente nuestros procesos internos, identificando áreas de mejora para corregir lo que sea necesario. Por supuesto que la tecnología será el catalizador, pero siempre que tengamos el dominio de lo que hacemos. Gestionar los encargos legales como proyectos (Legal Project Management), por ejemplo, es un buen punto de partida.